CUARTETO ARPEGGIO

 Música

¿Quién está detrás de Arpeggio? ¿Siempre habéis soñado con ser músicos?

El Cuarteto Arpeggio lo formamos Jorge e Iria (violines), Adrián (viola) y Laura (violonchelo). Nos conocimos durante nuestra etapa de estudiantes en el Conservatorio Superior y posteriormente trabajamos juntos en la Orquesta Sinfónica de Gijón. Al cesar la actividad de esta orquesta, fue cuando nos planteamos la posibilidad de embarcarnos en un proyecto profesional propio. Conocíamos el sector de la amenización de eventos porque de manera esporádica tocábamos con otros compañeros, pero por entonces las agrupaciones eran inestables y desorganizadas, formadas exclusivamente para eventos concretos con resultados como poco imprevisibles. Vimos entonces la necesidad de crear un grupo continuo y comprometido, con un recorrido a largo plazo.
La música ha formado parte de nuestra vida desde la infancia, con 8 años ya tocábamos un instrumento, pero con el tiempo va naciendo una vocación que nos acompañará siempre y que nos invita a no rendirnos en los momentos más difíciles. Podemos decir que esta vez, de una situación adversa y de nuestro amor por la música, ha nacido lo que hoy es Cuarteto Arpeggio.

La música es arte, y como tal se disfruta de forma personal, sois cuatro y nos gustaría conocer vuestros gustos personales ¿Qué os inspira para tocar?

Es cierto, la música es una expresión artística universal y utiliza un lenguaje que a todos nos emociona. Al tocar pretendemos precisamente eso, que os emocionéis, disfrutéis, y que conectéis con lo que hacemos, esa es nuestra mayor
inspiración. Tenemos un repertorio con el que nos sentimos muy identificados porque al fin y al cabo ha ido creciendo con nosotros. Detrás de cada título hay muchas anécdotas divertidas de tantas horas de ensayos, viajes y conciertos juntos, así que no solo nos gusta la música que hacemos, sino que a cada pieza le tenemos un cariño especial porque forma parte de nuestra propia historia.

Cuando unos novios contactan con vosotros, ¿Cuál es la primera pregunta que les hacéis? ¿Cuál es vuestra metodología de trabajo?

Cuando las parejas contactan con nosotros suelen tener una imagen inicial de cómo les gustaría que fuese su ceremonia. Lo primero en lo que nos centramos es en escuchar sus ideas y en intentar darles forma, aconsejándoles sobre los
instantes que deben ser acompañados con música o sobre qué pieza se adecúa más. A veces incluso, si nos lo piden, nuestra implicación va más allá, y aportamos nuestra experiencia en aspectos que trascienden a la parte musical. La gran variedad en las opciones de repertorio y la posibilidad de adaptar cualquier pieza a nuestra formación facilita personalizar cada ceremonia para que los gustos de los novios se vean siempre reflejados.

Sabemos que os adaptáis a los gustos de las parejas ¿Cómo elegís el repertorio? ¿Con cuánto tiempo de antelación es necesario que contacten los novios con vosotros?

Nosotros ofrecemos varios repertorios de ejemplo pensados para agradar a diferente público, pero al final son los novios los que eligen el estilo y el mayor número de canciones teniendo en cuenta sus gustos y los de sus invitados.
En cuanto a la segunda pregunta, nuestro mayor problema es la disponibilidad. Aunque puede coincidir que a una semana de la ceremonia el día esté libre, lo normal es que sean necesarios de ocho a doce meses de antelación.

En una celebración de boda todos los instantes son importantes, si pudierais elegir la parte de la boda en la que tocar, ¿Cuál elegiríais?

Nos quedamos sin duda con cada instante en el que la música es capaz de envolver las emociones y ensalzarlas. No imaginamos la entrada de una novia, una mirada cómplice en el consentimiento o una lectura emotiva de un ser querido sin un acompañamiento sonoro. Son tantos los momentos que es difícil quedarse con uno en particular, más cuando cada ceremonia es diferente y tiene su propio encanto.

¿Qué os gustaría contarnos de vuestra experiencia en el sector nupcial?

Durante estos casi diez años de recorrido, hemos visto todo tipo de ceremonias y hemos vivido toda clase de momentos dignos de recordar, como un cura que se salta una parte de la misa o una novia que con los nervios hace su entrada antes de que el novio llegue al altar. Imprevistos que forman parte del directo pero que solventamos con los recursos que nos da la experiencia. Dejando nuestras anécdotas a un lado, sí nos gustaría mencionar que durante este tiempo ha ido consolidándose de forma progresiva la profesionalización de los servicios relacionados con este sector, incluida la música, pues se ha vuelto imprescindible como parte fundamental que es en uno de los días más importantes de la vida de una persona.

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