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De Boda con mi perro

 

 

Decidimos celebrar nuestra boda teniendo con nosotros a las personas que forman parte de nuestra vida, las que queremos y las que nos quieren, sin ataduras y sin protocolos.

Sabemos que nuestro perro no es una persona, y también sabemos que nosotros le queremos y él nos quiere. Para nosotros él es parte de la familia, para él nosotros somos su manada.

Y con esas premisas empezamos a planear nuestro día.

Vivaldi iba a ser un invitado imprescindible, el restaurante debía aceptar que pudiera estar con nosotros. Por lo tanto lo primero era encontrar un sitio que se ajustase a nuestras expectativas y que aceptase la entrada de perros en sus instalaciones.

Decidir cuál sería el papel a desempeñar por Vivaldi en la celebración dio lugar a varias tardes de ideas fantásticas y risas hasta que se impuso el sentido común: uno era que nos acompañase y otro era que le obligásemos a pasar un mal día por satisfacer nuestros deseos, así que conociendo a nuestro amigo pensamos que lo mejor era llevarle a conocer el sitio, después tener algún sitio preparado para él (en el hotel nos dijeron que tenían una habitación preparada para estos casos) a donde le llevaríamos su cama, sus mantas, su bebedero y comedero además de un par de sus juguetes preferidos, y por último decidir su actuación. Hablamos con la fotógrafa y nos puso todas las facilidades posibles para que Vivaldi estuviese con nosotros en la sesión preboda y para hacer todas las instantáneas que quisiésemos. Todo iba muy bien.

La realidad se impone: nosotros no íbamos a estar pendientes de Vivaldi, teníamos que hacer que mis padres se hiciesen cargo de él…y ellos querían estar al cien por cien disfrutando de la celebración. Vivaldi es miedoso y no le gustan los barullos, llevarle a la celebración supondría someterle a un alto nivel de estrés. Decidido: hacemos las fotos preboda con él, le llevamos al hotel que ya conoce y aprovechamos para tenerle cerca. Algunas veces, cuando por motivos de trabajo necesitamos que alguien se haga cargo de él contratamos a una “cuidadora de perros” para que le lleve a hacer una ruta y nos dirigimos a ella: ¿podría ese día hacerse cargo de Vivaldi y pasearlo un par de horas? Nos confirmó que lo haría encantada, nos hizo el presupuesto que aceptamos gustosos y nuestro sueño se hizo realidad: Vivaldi estaría con nosotros, no supondría una carga para nadie y disfrutaría también de la boda.

¿Se puede pedir más?

Os animo a hacer partícipe del día B a vuestra mascota, teniendo en cuenta unos TIPS BÁSICOS para que todo salga bien:

A. Que sea aceptado en el lugar de la celebración (Iglesia, Ayuntamiento, Restaurante…)

B. Que el equipo de fotógrafos lo sepa y tenga conocimientos de cómo fotografiar animales

C. Que lo comuniquéis a los invitados y tengáis controlado quienes tienen alergias, fobias o miedo a los perros.

D. Que no sometáis a vuestro perro a una situación que le provoque una mala experiencia, para nosotros es un día muy importante de fiesta y celebración, hacer que para él sea también un buen día y no le tratéis como si fuese un objeto. Somos sus responsables y es nuestra responsabilidad darles cuidados y atenciones. No es nuestro juguete ni nuestro capricho.

E. Que a los perros los ruidos fuertes, los voladores o fuegos artificiales, les asustan, ser precavidos y no los uséis.

F. Que para trasportarle al lugar de la celebración lo haga alguien que le conozca y pueda hacerse cargo de él. No dejéis nada al azar.

G. Que el perro tiene unas necesidades que deben ser atendidas: comida, bebida, hacer pis y caca, descansar… contemplar todas las hipótesis y tener previsto cualquier incidencia.

H. Que el olor a lavanda tiene propiedades como suave relajante, no olvides que impregne la habitación donde va a estar tu invitado especial.

Y por último: para disfrutar de vuestro amigo peludo en un día tan especial es necesario un poquito de esfuerzo. Merece la pena. Vuestro fiel amigo lo agradecerá.

¡¡Muchas gracias!!

 

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