Familias reconstruidas

Inauguramos esta sección en el blog para daros algunos TIPS sobre cómo afrontar las distintas crisis que pueden surgir al formar una familia.

Y la primera entrega la hacemos hablando de las familias reconstruidas

Se definen como familias reconstruidas aquellas cuyos miembros conviven en un hogar que incluya a niños o niñas que están emparentados con un miembro de la pareja y no con el otro. Hay familias reconstituidas de todo tipo: casadas, no casadas, con niños y niñas que conviven en el mismo domicilio, con niños y niñas que les visitan y pasan periodos de vacaciones en la casa o con los que no se tiene contacto, con adolescentes…

Actualmente la aportación de hijos a la pareja es frecuente y supone, en muchos casos, que se den situaciones de crisis que se deben superar.

Los problemas que afectan a este tipo de familia suelen ser bastante parecidos, al principio se tiene que explicar que el padre o la madre tiene una nueva pareja, y esto a los hijos e hijas les cuesta entenderlo, en algunas ocasiones se enfadan con el padre o la madre haciendo la convivencia  muy difícil y boicotean cualquier intento de la pareja a acercarse a ellos.

En este caso sólo hay un remedio eficaz: paciencia y diálogo.

Los padres deben ser los que cuenten a sus hijos la nueva situación, es mucho mejor que no se enteren por terceras personas. A los niños y niñas hay que entenderlos, para ellos la nueva pareja supone el final de su familia de origen y rompe con toda posibilidad de volver a unirla. 

Por eso hay que adelantarse:

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Hablar

Debemos decirles que tenemos una nueva pareja en cuanto tengamos la certeza de que hay un compromiso por nuestra parte de querer compartir la vida con la otra persona.

Confianza

Poco a poco se logrará que entiendan que la nueva pareja no viene a “robar” a su padre o madre, las conversaciones cada vez alcanzarán mayor grado de confidencialidad y surgirá la complicidad y el afecto.

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Esperar

Para presentarles a la nueva pareja hay que esperar, es necesario que hayan entendido la nueva situación. Y hay que prepararlo, no se puede improvisar. El primer encuentro es importante, debe primar la naturalidad, se debe establecer un clima de confianza y diálogo. Nuestra pareja, que tiene referencias de cómo se han ido desarrollando todos los pasos previos a la cita, seguro que sabe entender lo que suceda y no va a sentirse mal si hay algún comentario malintencionado o algún desplante, aunque los límites deben estar claros: no se va a consentir ninguna falta de respeto.

Escuchar

Hablar, escuchar y mostrar el amor que tenemos a nuestros hijos siempre es importante, en este caso más. Tienen que tener la seguridad de que pueden hablar con nosotros y que somos el hombro sobre el que llorar y depositar sus temores. Tenemos que hacerles deducir que entendemos sus miedos y que éstos son infundados: los queremos y los seguiremos queriendo.

Unión

Si la pareja tuviese hijos habrá que ir preparándose para el encuentro, según las circunstancias, las edades y la confianza que ya tengamos cada uno de nosotros con los hijos del otro. Juntar a la prole es un momento cargado de tensión, hay muchas emociones a flor de piel y todos observamos las reacciones de los demás. Estar relajados, confiados y ser naturales es lo único que facilitará que todo salga bien.

Pensar que la vida en común que os espera está marcada por el inicio de las relaciones de todos los miembros que van a convivir, y si algo no sale bien siempre es posible mejorarlo.

 

El próximo día seguiremos hablando de otro tema relacionado: el inicio de la convivencia.

Muchas gracias!!

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